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Las neurotoxinas botulínicas en el manejo terapéutico
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| Autores | Diseño del estudio | N | Dosis total (U) | Resultado clínico |
| Annese y cols., (2000) | EA | 118 | 50; 100, con 2a de 100 a los 30 días en pacientes que respondieron; o 200 | 82% de pacientes con respuesta en 1 mes; la tasa de remisión a los 24 meses fue significativamente mayor en pacientes con respuesta que recibieron 2 inyecciones de 100 U con un intervalo de 30 días que en los pacientes con respuesta que recibieron 50 ó 200 U una sola vez (68% frente a 29% y 27%, respectivamente; P<0,04) |
| D’Onofrio y cols., (2000) | DA | 19 | 100 | 90% de respuesta inicial (14 después de 1 inyección; 3 después de 2 inyecciones); 74% de remisión a los 12 meses (4 después de la 2a inyección) |
| Mikaeli y cols., (2001) | EA | 20 | 200 | 65% remisión al cabo de 1 mes; 25% a los 6 meses; 15% a los 12 meses |
| Ghoshal y cols., (2001) | EA | 7 | 60-80 | 86% mejoraron al cabo de 1 semana, con recidiva en 5 de 7 pacientes a las 8, 20, 24 y 41 semanas |
| Martínek y Špičák (2003) | DA | 16 | 100 | 100% de pacientes con respuesta al cabo de 1 semana; 81% de respuesta sostenida a los 3 meses; intervalo de 17 meses libre de síntomas |
| Bansal y cols., (2003) | DC, EA | 16 | 80 | 75% de respuesta clínica a las 3 semanas; 38% asintomáticos a los 15 meses |
| Zaninotto y cols., (2004a) | EA | 40 | 100 | 100% de respuesta inicial; 60% asintomáticos a los 12 meses; 34% a los 24 meses |
DA = diseño abierto; DC = doble ciego; EA = ensayo aleatorizado; N = número de pacientes.
Estos estudios demostraron que el tratamiento con NTBo puede proporcionar alivio a corto plazo de los síntomas de la acalasia en la mayoría (65% a 100%) de los pacientes (Gui, y cols., 2003; Brisinda y cols., 2004). La eficacia a largo plazo de la NTBo en la acalasia está siendo investigada actualmente. Si bien varios estudios sugieren que los efectos de la NTBo a largo plazo son inferiores a los de la dilatación neumática y de la cirugía (Ghoshal y cols., 2001; Mikaeli y cols., 2001; Bansal y cols., 2003; Zaninotto y cols., 2004a), otros estudios indicaron que la obtención de una eficacia óptima con la NTBo puede requerir inyecciones repetidas (Annese y cols., 2000; D’Onofrio y cols., 2000), y hubo también estudios que indicaron que un solo tratamiento con NTBo es eficaz para proporcionar efectos duraderos (Martínek y Špičák, 2003; Friedenberg y cols., 2004). Los resultados de algunos estudios sugieren que ciertos grupos de pacientes podrían ser mejores candidatos que otros para el tratamiento con NTBo. En un estudio se observó que la presencia de acalasia vigorosa era un factor de predicción independiente de la respuesta (Annese y cols., 2000). En otro estudio se observó que la NTBo era ineficaz en pacientes en los que la presión del EEI era normal, pero en este caso se recomendó el uso de la toxina como la alternativa de elección para el tratamiento de pacientes de alto riesgo, en vista de la ausencia de efectos secundarios graves tras 28 inyecciones (D´Onofrio y cols., 2000). En coincidencia con los resultados del estudio de Wehrmann y colaboradores (1999), otro estudio sugirió que la NTBo podría ser un tratamiento útil en pacientes con megaesófago y/o divertículos epifrénicos, en los cuales los intentos de emplear dilatación neumática fracasaron o ésta causó complicaciones, sobre todo en los pacientes en los que la cirugía representa un riesgo (Ghoshal y cols., 2001). Otros estudios recomendaron la NTBo en pacientes no aptos para cirugía o como una terapia "puente" para tratamientos endoscópicos o quirúrgicos (Bansal y cols., 2003; Zaninotto y cols., 2004a). Todos los estudios sobre el tratamiento de la acalasia con NTBo señalaron que la NTBo fue en general segura y que produjo efectos secundarios mínimos. En resumen, el tratamiento con NTBo proporciona una alternativa terapéutica importante para aquellos pacientes con acalasia que no pueden tolerar o no desean someterse a procedimientos más invasivos.
El Dr. Pasricha analiza los estudios clínicos sobre la neurotoxina botulínica en la acalasia. Entre las características destacables del tratamiento con NTBo se encuentra la duración del efecto terapéutico. El Dr. Pasricha también analiza la seguridad de la NTBo y su papel como tratamiento paliativo en un trastorno crónico.
La fisura anal crónica idiopática es un trastorno común que se acompaña de dolor y que se caracteriza por la presencia de una úlcera bien circunscrita en la parte distal del canal anal, con síntomas que duran más de 2 meses (Maria y cols., 1998a; Maria y cols., 1998b). La fisura anal crónica (FAC) es consecuencia de la contractura del esfínter anal interno y normalmente se asocia con dolor causado por espasmo del esfínter. Además del dolor, estas fisuras generalmente se manifiestan por hemorragias de pequeñas cantidades de sangre de color rojo brillante pero se acompañan de estreñimiento en sólo el 20% de los pacientes aproximadamente (McCallion y Gardiner, 2001).
Para las fisuras anales se han empleado tratamientos que reducen la presión del esfínter interno e incrementan el riego sanguíneo (Arroyo y cols., 2005). El alivio del espasmo se ha asociado con alivio del dolor y curación de la fisura sin recurrencia (Nelson, 2004). Para aliviar el espasmo, en la mayoría de los casos se ha recurrido a tratamientos quirúrgicos de varios tipos, como la dilatación, la esfinterotomía lateral abierta, la esfinterotomía lateral cerrada, la esfinterotomía de la línea media posterior y, en menor medida, el recubrimiento de la fisura con un colgajo dérmico (Nelson, 2004). La esfinterotomía debilita de forma permanente el esfínter interno y tiene una tasa de éxito superior al 90%, pero está asociada con mayores índices de incontinencia, lo que ha motivado la búsqueda de tratamientos médicos alternativos (Nelson, 1999; Arroyo y cols., 2005). Las opciones terapéuticas no quirúrgicas de la FAC incluye el uso tópico de pomadas a base de nitroglicerina para promover la cicatrización mediante el incremento de la irrigación sanguínea local y el uso de NTBo. Sin embargo, la cefalea es un efecto secundario común de la nitroglicerina. En un estudio, se obtuvo la curación de la fisura anal en el 60% de los pacientes que recibieron nitroglicerina tópica, pero el 49% de ellos tuvo cefaleas (Jonas y cols., 2002a).
Una revisión sistemática basada en datos comprobables de los tratamientos disponibles para la FAC determinó que la NTBo tuvo efectos curativos superiores al de un placebo o a los de la aplicación tópica de nitroglicerina (Jonas y Scholefield, 2002b). Otra revisión, que destacó especialmente los resultados de un estudio de Brisinda y colaboradores de 1999, también concluyó que la NTBo es más eficaz que la nitroglicerina tópica en la curación de FAC y que la NTBo es ventajosa en comparación con el tratamiento quirúrgico porque tiene menor cantidad de complicaciones a largo plazo y hace innecesaria la hospitalización del paciente (Brisinda, 1999; McCallion y Gardiner, 2001).
La eficacia de la NTBo en el tratamiento de la FAC ha sido evaluada en numerosos estudios clínicos, que van desde ensayos de diseño abierto hasta estudios aleatorizados, controlados con placebo o controlados con un tratamiento activo de referencia. Los estudios realizados en los años 90 evaluaron la seguridad y la eficacia de la NTBo en el tratamiento de la FAC, y demostraron tasas de éxito que varían entre 44% y 100% (Maria y cols., 1998a; Maria y cols., 1998b; Jost, 1997; Brisinda y cols., 1999; Minguez y cols., 1999, Madalinski y cols., 1999). La NTBo-A demostró una eficacia superior a la del placebo o a la de la nitroglicerina. Es más, no se observaron efectos adversos en los pacientes tratados con NTBo en comparación con los que recibieron nitroglicerina, muchos de los cuales experimentaron cefaleas de grado moderado a intenso (Brisinda y cols., 1999).
Unos estudios más recientes comunicaron la superioridad terapéutica, a las 6 semanas, del uso de NTBo seguida de la aplicación tópica de dinitrato de isosorbida tres veces al día, en comparación con el uso de la inyección de NTBo sola (Lysy y cols., 2001), y una mayor eficacia de la NTBo comparada con la pomada con lidocaína, en el tratamiento de pacientes con FAC (Colak y cols., 2002). Otro estudio aleatorizado de diseño doble ciego en pacientes con FAC comunicó que el uso de dosis más altas de NTBo produjo una mayor tasa de éxito y resultados terapéuticos más tempranos, sin aumento de las complicaciones ni de los efectos secundarios (Brisinda y cols., 2002) (Tabla 2).
Tabla 2. Estudios clínicos recientes sobre el tratamiento de la fisura anal crónica con NTBo.
| Autor | Diseño del estudio | N | Dosis total (U) | Resultado clínico |
| Lysy y cols., (2001) | EA | 30 | 20 | A las 6 semanas, la eficacia de la NTBo más dinitrato de isosorbida tópico fue mayor que la de la NTBo sola (66% frente a 20%) |
| Brisinda y cols., (2002) | EA, DC | 150 | 20/30 | Resultados terapéuticos más tempranos y mayor tasa de éxito con dosis más altas de NTBo |
| Colak y cols., (2002) | EA | 62 | 25 | La NTBo fue más efectiva que la pomada de lidocaína (71% frente a 21% de epitelización completa, respectivamente) |
| Siproudhis y cols., (2003) | DCCP | 45 | 100 (Dysport®*) | No hubo diferencias de eficacia entre la NTBo y el placebo |
| Godevenos y cols., (2004) | DA | 45 | 20 | Superior curación completa con inyecciones repetidas de NTBo |
DA = diseño abierto; DC = doble ciego; DCCP = doble ciego, controlado con placebo; EA = ensayo aleatorizado; N = número de pacientes.
* Todos los otros estudios utilizaron BOTOX®.
Otro estudio reciente determinó que la eficacia a largo plazo requirió la aplicación repetida de inyecciones de NTBo (Godevenos y cols., 2004). En este estudio, 45 pacientes recibieron inyecciones de NTBo (20 U) en el esfínter anal. Dos meses después de la primera inyección, el dolor posdefecación había desaparecido y se había obtenido una completa curación en 8 pacientes, y el dolor fue menor en los 37 pacientes restantes, que posteriormente recibieron una segunda inyección (25 U). Dos meses más tarde, las fisuras anales habían curado completamente en 27 de estos pacientes. Estos autores sugieren que es necesario hacer un seguimiento a largo plazo para evaluar la tasa de recurrencia de la fisura anal.
En contraste con los estudios que respaldan la eficacia de la NTBo en el tratamiento de la FAC, un estudio reciente en pacientes que recibieron 100 U de la formulación Dysport de NTBo-A informó que no hubo diferencias de eficacia, efectos adversos o recurrencia entre los pacientes que recibieron una única inyección de NTBo o el placebo, en ningún momento durante el seguimiento (Siproudhis y cols., 2003).
Varios estudios han examinado la eficacia a largo plazo de la NTBo en el tratamiento de la FAC. Los estudios de seguimiento a largo plazo en pacientes tratados con NTBo determinaron que hubo resultados clínicos exitosos durante 42 meses, aunque algunos pacientes requirieron inyecciones adicionales (Jost, 2002; Minguez y cols., 2002; Arroyo y cols., 2005). El incremento del riesgo de recurrencia de fisuras anales se asoció con la localización anterior de la fisura, la mayor duración de la enfermedad, la necesidad de repetir la inyección, el uso de una dosis total más alta para lograr la curación definitiva, y la menor reducción de la presión máxima de contracción voluntaria después de la inyección (Minguez y cols., 2002). Más recientemente, Arroyo y colaboradores analizaron la efectividad y la morbilidad de la NTBo en el tratamiento de la fisura anal crónica en 100 pacientes a lo largo de 3 años de seguimiento. Estos autores identificaron un subgrupo de pacientes en los que hubo factores clínicos (síntomas de más de 12 meses de duración) y manométricos (presión de reposo media persistentemente elevada) asociados con un mayor índice de recurrencia de las fisuras. Los autores sugieren que se considere a la NTBo como la primera opción de tratamiento en pacientes con FAC y factores de riesgo de incontinencia, y el uso de inyecciones repetidas de NTBo en aquellos pacientes con factores de riesgo para la recurrencia de la fisura.
La disfunción del esfínter de Oddi es un trastorno poco frecuente, caracterizado por dolor abdominal alto recurrente, generalmente de origen biliar o pancreático (Mandal y Robinson, 2001). En general, este trastorno afecta del 10% al 20% de los pacientes que han sido sometidos a una colecistectomía (Brisinda y cols., 2004; Gui y cols., 2003; Linder y cols., 2002; Mandal y Robinson, 2001; Sherman y Lehman, 2001). El diagnóstico normalmente de realiza a partir de la presión basal elevada del esfínter (≥40 mm Hg). Este trastorno puede ocasionar pancreatitis, dolor crónico en el hipocondrio derecho y elevación de los valores obtenidos en las pruebas hepáticas (Friedenberg y cols., 2004). La esfinterotomía endoscópica ha sido el tratamiento estándar para la disfunción del esfínter de Oddi (Wehrmann y cols., 1998). Sin embargo, en estudios recientes se ha demostrado que la inyección endoscópica de NTBo en la ampolla de Vater es un procedimiento seguro que reduce la presión del esfínter de Oddi y proporciona alivio de corto plazo en aproximadamente el 80% de los pacientes con disfunción de dicho esfínter pancreático (Wehrmann y cols., 2000).
Wehrmann y colaboradores observaron que la respuesta terapéutica a la NTBo fue predictiva de un resultado clínico exitoso de la esfinterotomía endoscópica en pacientes con disfunción del esfínter de Oddi y que, por consiguiente, ofrecería una herramienta diagnóstica útil para la selección de los pacientes con más alta probabilidad de beneficiarse con la esfinterotomía. Si la reducción de la presión en el esfínter no consigue aliviar el dolor del paciente, es posible que la disfunción del esfínter de Oddi no sea la causa de los síntomas, en cuyo caso es improbable que se obtengan resultados clínicos satisfactorios con la esfinterotomía (Wehrmann y cols., 1998; Wehrmann y cols., 2000).
Un estudio reciente examinó la posibilidad de que la inyección de NTBo pudiera ser utilizada para reducir la hipertensión del esfínter pancreático después de la esfinterotomía biliar, y de ese modo reducir la incidencia de pancreatitis inducida por el procedimiento (Gorelik y cols., 2004). Después de la esfinterotomía, los pacientes fueron asignados aleatoriamente a un grupo que recibió inyecciones de NTBo en el esfínter pancreático o a un grupo que recibió una inyección control (solución salina) en la luz duodenal. En el grupo de inyección control, el 43% de los pacientes desarrollaron pancreatitis, en comparación con el 25% de los pacientes del grupo que recibió NTBo, aunque los resultados no fueron estadísticamente significativos. Se requieren estudios adicionales para determinar la validez de estos resultados.
Los resultados de varios estudios de diseño abierto con pocos pacientes sugieren que la NTBo puede mejorar los síntomas de la gastroparesia, un trastorno de la motilidad gástrica que produce un retraso del vaciamiento del estómago (Lacy y cols., 2002; Miller y cols., 2002a; Ezzedine y cols., 2002). El uso de la NTBo en este trastorno se fundamenta en la hipótesis de que la inyección de NTBo en el esfínter pilórico podría reducir la resistencia pilórica y, por consiguiente, mejorar los síntomas. Otros estudios indican que la NTBo podría ser útil en los síndromes de disfunción espástica de la motilidad esofágica, distintos a la acalasia, debido a su capacidad de reducir el tono muscular en los tejidos tratados. Sin embargo, los estudios en esta área han sido de pequeña escala y no controlados (Zhao y Pasricha, 2003). Una serie de estudios de casos han evaluado a la NTBo en el tratamiento de la disfagia cricofaríngea, un trastorno caracterizado por la apertura incompleta o incoordinada del esfínter esofágico superior durante la fase faríngea de la deglución (Zhao y Pasricha, 2003). Si bien los resultados preliminares de estos estudios de casos parecen prometedores, aún no se han realizado ensayos controlados.
Varios otros potenciales usos terapéuticos de la NTBo en gastroenterología merecen ser objeto de nuevas investigaciones. Entre ellos, se podrían mencionar la disfagia orofaríngea (Schonweiler y Rapp, 2005; Zaninotto y cols., 2004b), el dolor torácico de origen no cardíaco (Wong y Fass, 2004; Miller y cols., 2002b), el espasmo pilórico posquirúrgico (Wiesel y cols., 1997), el estreñimiento obstructivo (Maria y cols., 2001; Ron y cols., 2001), el estreñimiento de la enfermedad de Hirschsprung (Langer y Birnbaum, 1997; Minkes y Langer, 2000), el síndrome del intestino irritable y la proctalgia fugaz (Hansen, 2003; Katsinelos y cols., 2001). Recientemente se realizaron experimentos en animales que sugieren que las propiedades inhibidoras de la NTBo sobre el músculo liso voluntario e involuntario también podrían ser aprovechadas para el tratamiento de la obesidad: en un estudio en el que las ratas inyectadas con toxina botulínica perdieron peso se postuló que el vaciamiento gástrico lento produjo saciedad y, en consecuencia, redujo la ingesta de alimentos (Gui y cols., 2000). Posteriormente, en un estudio en ratas controlado con placebo se interpretó que la reducción de la ganancia de peso después de la inyección de NTBo estaba relacionada con alteraciones de la capacidad de digestión causadas por la inhibición de la secreción ácida gástrica y por otros mecanismos (Runfola y cols., 2003). A medida que la gama de indicaciones de la NTBo se amplía, se requieren nuevos ensayos clínicos controlados para establecer su seguridad y eficacia en distintos trastornos.
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